(1) UN TRABAJO EMBARAZOSO, de Lara Shapiro
Mentiras arriesgadas

Fingir, mantener un embuste durante hora y media, y la atención de un espectador intrigado por el descubrimiento de la mentira y sus consecuencias en el desenlace de la trama, es un argumento con mil variantes, nada novedoso. En la primera película de Lara Shapiro, directora de larga trayectoria en publicidad, la trama se desarrolla con un humor muy suave, ingenuo incluso, sin los aspavientos a que nos tiene acostumbrados la comedia del todo vale. Las complicaciones del enredo son las justitas y sin alardes, por lo que es una lástima que la originalidad y sentido del humor de la escena de la preparación al parto sean un destello aislado entre escenas rutinarias. La interpretación de los protagonistas de esta película, distribuída directamente en DVD en Estados Unidos, es discreta, con una secundaria Cheryl Hines que aporta la chispa setentera y un Luke Kirby encantador y comedido en el tramo romántico del guión. Lindsay Lohan recuperada tras su retiro de las pantallas, aunque no de la prensa rosa, da el tipo perfecto de la joven sobrepasada por las responsabilidades, obligada a mentir para conservar un trabajo infecto. La recompensa inesperada del embuste será su ascenso en consideración social y laboral, lo cual cuestiona la sensatez o estupidez de esa parte del género humano que cree que un embarazo eleva a la embarazada dos palmos sobre el suelo, para ser contemplada con la mirada embobada, a la vez que halagada con un tópico repertorio de ñoñeces. Lo mejor, ver de nuevo a Lohan, digna de repetir en producciones como El último show (Altman, 2006).

EVA PEYDRÓ