Samuel Martín Mateos y Andrés Luque, dos veteranos de la televisión, firman este narcothriller a la gallega (por su localización, producción y argumento) que se deja ver sin dentera, por el encaje del conjunto y el ritmo sin altibajos de toda la película, y sobre todo una vez que el espectador asuma los inevitables tópicos y la intertextualidad cinematográfica (vaya, las citas a otras pelis) inherentes a casi toda opera prima. En este sentido, son esencialmente los vericuetos y resortes de la trama los que nos recuerdan a cada momento frente a qué tipo de producto nos hallamos.
La descripción del modus vivendi de un narcotraficante que utiliza su empresa de pescado como tapadera no puede ser más completa y bien retratada, incluyendo el mobiliario humano, la inefable decoración de interiores y el séquito de des(leales) a su servicio. Esto, por una parte, contribuye fundamentalmente a la descripción del personaje del capo Regueira (Carmelo Gómez), pero también corta las alas a una película que remonta el vuelo sin la ligereza de lo originial, faltándole la frescura de la revisión de tópicos, confiando el interés argumental en las sorpresas y giros de lo que es y lo que parece, sobre todo en la segunda parte del film.
Al igual que sucede en otras producciones semejantes, la presencia de un tremendo actor como Gómez tapa rotos y descosidos, convenciéndonos sin esfuerzo de que nos encontramos frente al Gregory Peck del narcotráfico a feira. El televisivo Hugo Silva compone con Gómez una pareja que funciona bien casi toda la película, gracias al minucioso trabajo de composición de Sebastián, un personaje marginal de verosimilitud escalofriante, cuya penosa carrera en la picaresca no por previsible resulta menos subyugante. Entre los secundarios, destaca Celso Bugallo, encarnando con matices y naturalidad la desazón y el desencanto al que le ha llevado el vivir al margen de la ley, mientras que a Yoima Valdés la vemos aparecer y desaparecer como la Santa Compaña, en un personaje que se limita a actuar como un adjetivo más para definir a su pareja, Regueira.
EVA PEYDRÓ |