Ruth Díaz, Isabella Ritto y Javier Pereira en una escena de APARECIDOS
(1) APARECIDOS, de Paco Cabezas
Las raíces del terror

Indagar en las raíces y en los caminos recorridos por el terror, sean psicopatologías individuales o acontecimientos sociales, constituye un buen ejemplo para un género que vive unos tiempos excesivamente plegados a lo gratuito, lo esquemático o lo simplemente espectacular. Aparecidos trata de conducir esos mecanismos a la reflexión sobre un reciente pasado donde el terror político andaba por las casas, calles y encuentros cotidianos de un país y apoyar, a través del género, una concienciación en torno a esa realidad. De ahí las simpatías que despierta durante una parte de su metraje. Sin embargo, muy pronto la tentación puramente efectista y el encadenamiento de sobresaltos logran imponerse al fondo de la cuestión y lo superficial y lo puramente anecdótico acaban barriendo toda posibilidad de análisis y de poesía. Finalmente, y más allá de algunas puntuales anotaciones, lo único que nos queda es un film más de carreteras fantasmagóricas y escenas de pesadilla mal digerida.

LLORÉNS