| Una escena de AVATAR, de James Cameron |
| (3) AVATAR, de James Cameron |
| Little Big Horn |
En 1876, en el paraje denominado Little Big Horn (Montañas Negras de Dakota), los soldados del Séptimo de Caballería de los Estados Unidos, comandados por el general Custer, murieron en un enfrentamiento con miles de indios sioux y cheyenes, antiquísimos habitantes de aquellas tierras casi vírgenes, liderados por Caballo Loco. Anteriormente, Custer había masacrado a hombres, mujeres y niños en varios campamentos indios, pero en esta ocasión se unieron varias tribus indias para hacer frente al invasor. Este episodio, trasladado al cine en varias ocasiones (la más significativa Murieron con las botas puestas, 1942, de Raoul Walsh), me vino a la cabeza mientras visionaba Avatar, con esa raza parecida a los humanos, los Na´vi, que habitan en el planeta Pandora, y que deben unir sus fuerzas para defenderse de una invasión terrícola con el lema de “guerra preventiva” (referencia a la Guerra de Iraq) y dirigida por un feroz militar (estupendo Stephen Lang). Claro que ahora el género elegido es la ciencia-ficción, pero el esquema argumental es muy parecido, con la complejidad que supone introducir a un veterano de guerra parapléjico en el cuerpo y la mente de un extraterrestre, lo que le llevará a cuestionarse el sentido de la misión que le han encomendado al conocer ese pueblo por dentro, totalmente pacífico e integrado en la Naturaleza. A ello hay que añadir un mensaje ecologista y a favor del papel de la ciencia, representado en el personaje que encarna Sigourney Weaver (curiosamente se dio a conocer en el ya clásico del cine fantástico Alien, el octavo pasajero, 1979, de Ridley Scott, y también apareció en Aliens, el regreso, 1985, del mismo James Cameron). VICENTE |