Avalada por una serie de premios en festivales internacionales y frases publicitarias que la sitúan como la mejor película de 2007, según Yahoo!, «The New York Times», Readers Poll, etc. (vete tú a saber), Bella es la ópera prima del mexicano Alejandro Monteverde, formado en la escuela de cine de la Universidad de Texas. Pero el desengaño es total. Estamos ante un torpe y empalagoso relato de tono rosa, que nos presenta las relaciones, en principio de sincera amistad, entre un futbolista fracasado, ahora convertido en chef de un restaurante, atormentado por un pasado oscuro, y una de las camareras que es despedida en el momento que ha quedado embarazada. Producida por la nueva productora Metanoia Films e impulsada por celebridades latinas como Alejandro Sanz o Paulina Rubio, el film de Monteverde, a pesar de cierto éxito que ha obtenido en Estados Unidos, es un auténtico fiasco, una especie de love story latino con mensaje antiabortista incluido. Todos los personajes resultan «entrañables». Demasiado bonito. Además, la forma narrativa, que recurre a varios flash backs, resulta insoportable.
VICENTE |