(0) BRÜNO, de Larry Charles
El humor chabacano de un caradura

Sacha Baron Cohen, actor, guionista y productor, se dio a conocer en algunas series de la TV británica pero se hizo rico y famoso tras el estreno del film Borat. En Brüno repite la jugada y utiliza de nuevo la provocación (construyendo situaciones “políticamente incorrectas” en torno al sexo, la religión, el racismo, la fama, los gobiernos, etc.) con las peores armas a su alcance: la escatología, la vulgaridad y el mal gusto. Su pretendida sátira se queda en grosero ejercicio de gamberrismo porque sus gags no conectan con la realidad de las cosas (subvirtiendo su sentido más aparente, como hace el humor inteligente), resultando todo truculento y artificioso aunque pueda gustar a determinado sector del público.
Con breves apariciones canoras de Bono y de Sting, entre otras celebridades, Brüno cuenta las andanzas por medio mundo de un periodista austriaco homosexual, muy mariquita y experto en moda, que busca hacerse famoso a toda costa. En realidad, todo es un simple pretexto para desparramar una serie de situaciones y de chistes soeces en torno a la sodomía y la felación. La película es un falso documental, totalmente manipulado, rodado con cámara al hombro, a veces oculta, improvisando las secuencias sobre la marcha a partir de unas ideas previas. Una especie de “rodaje-guerrilla” cuya finalidad es torpedear eventos ajenos, con el consiguiente riesgo de producción calculado y asumido con anterioridad, al modo del programa C. Q. C. (salvando las distancias) y sin excluir el uso de ficción disfrazada de reportaje.
Brüno es una película recomendada para mayores de 18 años pero en la sala me encontré con docenas de niños y adolescentes que se quedaron estupefactos en más de una escena guarra, mientras en las escuelas la asignatura “Educación para la Ciudadanía” es torpedeada por los beatos del PP por inmoral. La mayor virtud del film es que sólo dura 83 minutos.
LARRY CHARLES: Críticas de ANÓNIMOS (2.093) y BORAT (2.234).

VANACLOCHA