Eric Cantona y Steve Evets en una escena de BUSCANDO A ERIC.
(3) BUSCANDO A ERIC, de Ken Loach
En busca de la autoestima

No es la primera ocasión en que Loach recurre a elementos de comedia pero, sin duda, Buscando a Eric supone una apuesta decidida por el peso del humor y de un optimismo preciso, ambos matizados por el componente fantasioso de la presencia, como un genio salido de la lámpara, del gran futbolista Eric Cantona. Sin embargo, esas peculiares licencias no obstaculizan para nada el carácter social y humano de los habituales planteamientos del cineasta, atento a la observación de los comportamientos y problemas de un reconocible puñado de trabajadores. Así, el cartero que interpreta Steve Evets (un palindrómico apellido escogido expresamente para el film) acusa una serie de conflictos sentimentales, laborales, familiares que lo han sumido en una especie de depresión, siendo animado por sus colegas para admitir consejos para su recuperación y topándose con ese “espíritu” de Cantona que le permitirá sopesar sus propias iniciativas.
El relato posee varias líneas de desarrollo de idéntica complejidad: las conversaciones con su ídolo, con las bromas de idioma o de tono y las potentes imágenes de la carrera deportiva del francés, las relaciones con su primera esposa, cuando ambos ya tienen una nieta y después de muchos años sin encontrarse ni aclarar sus conflictos, con sus recuerdos de enamoramiento y baile, y la implicación con la violencia y la mala vida a partir del acoso a que están sometidos sus jóvenes hijastros con la historia del arma. Y, en todos los casos, los intercambios y complicidades con sus compañeros y amigos en busca de unas soluciones aparentemente imposibles. Cada momento viene arropado por una excelente realización, esa notable y límpida mirada que caracteriza la puesta en escena de Loach, así como por unos diálogos, acentos incluidos, de enorme riqueza. Aunque hay sobrados elementos en la realidad abordada para, como en otros films de su autor, llegar a un trágico desenlace (ya desde la secuencia inicial), el film apuesta por el triunfo de lo solidario y lo animoso. Y no podía ser de otro modo en una película orquestada a favor de la autoestima.

LLORÉNS