Stephen Walker, experimentado documentalista que ha trabajado para la BBC y Channel 4, además de director de programas dramáticos en la BBC, nos presenta en Corazones rebeldes un peculiar coro, con 24 componentes, con una media de edad alrededor de los 80 años, pero que en lugar de interpretar tradicionales composiciones, conforman una banda de pop rock que se atreve con temas de Jimmy Hendrix, Bruce Springsteen, The Ramones, Coldplay, Radiohead, James Brown, The Clash o Sonic Youth. Residentes la mayoría en North Hampton (Massachussets), pertenecen al coro del centro Carrollton Hollygrove. Su paciente director, Bob Cilman, ensaya con ellos varios días a la semana para que puedan dominar temas cada vez más complejos, tanto por la letra como por la música.
Stephen Walker siguió durante siete semanas los avatares del grupo, sobre todo los esforzados ensayos, la actuación en una prisión y en un teatro con un público totalmente volcado. Pero también se introduce en la vida cotidiana de algunos de ellos, recogiendo sus inquietudes, casi siempre relacionadas con problemas de salud, dada la avanzada edad de todos ellos. De hecho, tres fallecieron durante el rodaje y no pudieron ver el film finalizado. Pero con estas pequeñas gotas de dramatismo, sobre las que no se cargan las tintas, la película destila optimismo, vitalidad y sentido del humor. Sus cuerpos envejecen pero sus cerebros intentan superar los achaques de la edad. El sorprendente ver a sus octogenarios protagonistas interpretar temas como «Should I stay» y «Should I go» (The Clash), «Schizophenia» (Sonic Youth), «I feel good» (James Brown), «Forever young» (Bob Dylan) o «Yes we can can», el rythm and blues de Allen Toussaint. Mención aparte merece el genial cantante siempre acompañado de un aparato de oxígeno, con grandes dotes vocales, que realiza una bella versión de «Fix me», de Coldplay. Varios videoclips completan este simpático documental que no retrata ningún tema trascendente, pero que se aproxima con honestidad a las vivencias de unos ancianos que desean seguir existiendo con dignidad.
VICENTE |