Paulina Gaitán en una escena de COSAS INSIGNIFICANTES, de Andrea Martínez
(3) COSAS INSIGNIFICANTES, de Andrea Martínez
La nieve y la migraña

Dividida en cuatro cuadros, que no episodios, vinculados entre sí por las relaciones entre los personajes, con la presencia de casi todos ellos en cada una de las subdivisiones del relato, con repeticiones de diferentes tiempos y puntos de vista, entremezclados por razones familiares, vecinales o profesionales (el médico, el psicólogo infantil, etc.) y unidos definitivamente por esa adolescente, Esmeralda, que colecciona pequeños objetos en una caja que dan título a cada fragmento (la flecha, la nota, el caballito de mar…), Cosas insignificantes es una coproducción hispanomexicana, guiada por Guillermo del Toro, que cuenta con excelentes técnicos y actores de ambos países (Carmelo Gómez y Lucía Jiménez, por ejemplo) y que ofrece una serie de aproximaciones a sentimientos y carencias cotidianas que aparecen observados con notable sencillez y manifiesta complejidad.
El paisaje físico y social de la gran ciudad, desde la gente de buena posición al niño de la calle que limpia parabrisas, el universo de unos sentimientos que atraviesan cuestiones económicas o sexuales, los fantasmas de la emigración, la pobreza, la enfermedad, etc., constituyen una especie de tejido que atiende por igual las frustraciones de los roles de padre o madre, de hermanos o nietos, de amantes o separados, con una especial melancolía a la hora de considerar todos y cada uno de esos personajes y, sobre todo, de sus movimientos, de la misma manera que los pequeños objetos o la propia caja adquieren un sugestivo sentido metafórico. Un film muy atractivo, muy bien realizado y construido sin aspavientos, capaz de transmitir a la perfección los estados de ánimo de los protagonistas, que se desliza, en su narración, a traves de las fisuras del espacio, del tiempo y de los sentimientos de los personajes, con momentos no exentos de humor frente a otros de emocionante dramatismo. Primer largometraje de su directora, Cosas insignificantes constituye un film suficientemente riguroso y útil, cercano al universo cotidiano del que nos habla y tan modesto como su propio título, dejando al espectador la oportunidad de valorar donde se esconden o no las cosas mas importantes.

LLORÉNS