Era de esperar que el gran éxito de ventas de la novela «Crepúsculo» (Alfaguara), del ama de casa mormona Stephenie Meyer, publicada en Estados Unidos en octubre de 2005, tuviese una versión cinematográfica, sobre todo porque sus más ávidos lectores son adolescentes que han seguido fieles a la posterior saga: «Luna nueva» (2006), «Eclipse» (2007) y «Amanecer» (2008), y Hollywood sabe que el máximo potencial de espectadores está en esa generación. La escritora nos presenta a un vampiro protagonista muy especial, que mantiene la tradición de alimentarse de sangre, en principio de animales aunque no descarta la humana si es necesario, pero que puede llevar una vida casi normal, es decir, que no posee llamativos colmillos y no necesita escapar de la luz del día para esconderse en su ataúd. El nudo gordiano de la novela, y también de la versión cinematográfica de Catherine Hardwicke, es el enamoramiento de este joven y atractivo vampiro (aunque tiene más de 100 años de edad) de una tímida y triste compañera de instituto que le corresponde. Asistimos a la pulsión que siente el protagonista de alimentarse de la sangre de la chica, a la vez que intenta reprimir esa inclinación para no hacerle daño.
Del film hay que destacar el arranque del mismo, con la aparición de los primeros vampiros-estudiantes y las sospechas de la protagonista por sus extrañas costumbres. Tampoco está mal el sentido del humor en la escena en que la chica es presentada a la familia vampírica, aunque nos recuerda demasiado a la estupenda y clásica serie televisiva La familia Monster. El problema general es que el conjunto queda muy light, sin erotismo, sin sexo, como mucho un candoroso beso, que fue seguido en la sala con grandes aplausos por parte de los centenares de adolescentes, las niñas identificadas mayormente con el actor protagonista, Robert Pattinson («¡tío bueno!», gritaban), al que ya conocen por encarnar a Cedric Diggory en Harry Potter y el cáliz de fuego (2005) y en Harry Potter y la Orden del Fénix (2007). Resulta más erótico cualquier mordisco de Christopher Lee en la serie de Drácula de la Hammer Films que todo lo que sucede en Crepúsculo.
Como el final queda totalmente abierto (Robert Pattinson ha firmado para dos nuevas películas), veremos si en la siguiente entrega no resulta todo tan ñoño, porque las novelas de Stephenie Meyer poseen una fuerte carga erótica.
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