Como debut en el largometraje de la directora canaria Mercedes Afonso, El amor se mueve resulta un abigarrado anti manuale d’amore más parecido a una enciclopedia del género rosa que a una reflexión con el debido distanciamiento (el mínimo para evitar el sonrojo de espectadores y espectadoras). En el catálogo de amoríos y desamores no falta el interracial, el que se arregla, el que se rompe y encuentra su parche, el que sobrevive a una ausencia de treinta cinco años o el que se refuerza en la feliz espera del fruto del amor. En este algodón de azúcar las historias se multiplican y alternan sin coherencia, los diálogos se resuelven con frases de postal Hallmark, repitiendo hasta la náusea que todo es «mágico», la isla, el amor, el día, el momento y las fiestas del pueblo. ¿Por qué se mueve el amor?, responde un personaje: para recordarnos que estamos vivos, pero eso será ellos, porque el patio de butacas apenas sobrevive al coma hiperglucémico. La cinta, rodada en Canarias, está subvencionada por Canarias Cultura en Red, el Cabildo Insular de La Palma, CajaCanarias y la Televisión Autonómica de Canarias. Además, fue exhibida en la Sección Oficial de la XXIX Mostra de Valencia, Cinema del Mediterrani.
EVA PEYDRÓ |