Will Poulter y Bill Milner en una escena de EL HIJO DE RAMBOW.
(2) EL HIJO DE RAMBOW, de Garth Jennings
Homenaje al vídeo doméstico

El director británico Garth Jennings se aficionó al cine cuando con once años vio en VHS Acorralado (1981), de Ted Kotcheff, primer film de la serie Rambo interpretado por Sylvestre Stallone, producido en plena era de Ronald Reagan en la presidencia de Estados Unidos, que nos mostraba las andanzas de un «boina verde» en su lucha contra el Viet-Cong. Era la época en que las cámaras de vídeo comenzaban a popularizarse y Jennings hizo sus primeros pinitos. Con aquellos recuerdos, utilizando como referente Acorralado, una película de culto para él (lleva un cero patatero en la Turia), ha dirigido El hijo de Rambow, presentada en el Festival de Sundance 2007, que nos muestra las andanzas de dos niños de 11 años, uno tímido y apacible y otro travieso y agresivo. Hacen amistad y deciden rodar un cortometraje basado en el film de Sylvestre Stallone para presentarlo a un concurso de la BBC. Las peripecias del rodaje se transforman en una sucesión de simpáticas pequeñas aventuras.
El hijo de Rambow (al final de los títulos de crédito una diálogo aclara que le sobra la w) se inscribe en la línea de entretenidas películas infantiles y juveniles de mediados de los años 80, con significativos títulos como Los bicivoladores (1983), de Brian Trenchard Smith, Los goonies (1985) y Cuenta conmigo (1986), ambas de Rob Reiner. De hecho el film es un homenaje al cine de esa época, grabado en la memoria de Garth Jennings, que ya realizó en 2005 la divertida Guía del autoestopista galáctico. El resultado es una película que se ve de una forma agradable, aunque le faltan muchos elementos para convertirse en cine grande, más ambicioso. Impera el juego privado cinéfilo sobre contarnos una historia un poco más ambiciosa. Lo mejor, el resultado del cortometraje que supuestamente ruedan los chicos.

VICENTE