Una imagen de EL LINCE PERDIDO
(2) EL LINCE PERDIDO, de Raúl García y Manuel Sicilia
La difícil cría del lince

La película más ambiciosa del año en cuanto a animación española se refiere nos llega en fechas navideñas, buscando al público infantil y familiar obligado a acompañar. Cuenta El lince perdido con abundantes ayudas públicas de diferentes autonomías, principalmente la andaluza, que a cambio obtiene casi un publirreportaje sobre el programa medioambiental autonómico, con su programa estrella, la cría en cautividad del lince ibérico, como principal reclamo. El guión combina bien el intento divulgativo con una historia más o menos ingeniosa y trepidante, que huye de la simplicidad habitual de estos productos sin olvidar al público al que van dirigidos. A los adultos les pueden molestar los arquetípicos personajes, la excesiva humanización de los animales y que estos se vean reducidos visualmente apenas a unos peluches, pero los niños lo aceptan como una obviedad. En las mismas carteleras se encuentra Bolt, por ejemplo. La película adolece también de un final alargado, bienintencionado y esquemático. Por otra parte, El lince perdido cuenta con una buena animación, detalles muy cuidados y personajes bien dibujados, con unos fondos de excelente calidad. Por suerte, los dobladores son profesionales y los famosos televisivos (César Sarachu y Esperanza Pedreño) cumplen en papeles secundarios.

SENTO BALAGUER