Juan Luis Buñuel y Jean-Claude Carrière en EL ÚLTIMO GUIÓN, de Javier Espada y Gaizka Urresti.
(4) EL ÚLTIMO GUIÓN, de Javier Espada y Gaizka Urresti
Una lección eterna

El universo Buñuel es inagotable e infinito. Basta echar un vistazo a la mayor parte de su filmografía, dejarse atrapar por una o dos de sus películas al mes, como si fuese una receta médica, para comprobar la vigencia y la oportunidad de sus hallazgos, propuestas y observaciones, estéticos y morales. Los cineastas Gaizka Urresti y Javier Espada (este último, director del CBC de Calanda, es una de las máximas autoridades en Buñuel), con la complicidad de Juan Luis Buñuel y de Jean-Claude Carrière —imprescindible guionista y colaborador y amigo de Buñuel—, han elaborado este singular y fascinante largometraje, concebido como un viaje de los dos protagonistas, como los peregrinos de La vía láctea, a las ciudades y lugares por donde discurrió la existencia del maestro.
Un recorrido apasionante desde cualquier punto de vista: geográfico, humano, histórico, político, ideológico, artístico, que nos conduce a descubrir o redescubrir los paisajes y contextos de uno de los más grandes cineastas de todos los tiempos. Pero no debe confundirse la riqueza de sus contenidos —testimonios, materiales de archivo, implicación con la Historia de España o con el exilio— con mero entusiasmo hagiográfico o puramente anecdótico. A la desbordante borrachera de informaciones precisas y sugestivas anotaciones, va unido el sentido itinerante del relato, del viaje, y del modo y manera cómo Juan Luis Buñuel y Jean-Claude Carrière, y otros ilustres invitados, resitúan (y reflexionan sobre) la obra y la trayectoria del cineasta: humor e indisciplina que transmiten al espectador esa urgencia de resituar (y de reflexionar sobre) la creación y los itinerarios de una vida y un pensamiento que continúan destilando imprescindibles enseñanzas y demoledoras ironías capaces de revelarnos a todos sus espectadores muchas de las claves que necesitamos para entender el mundo. No os perdáis tan fulgurante aventura.

LLORÉNS