(1) EL VALIENTE DESPERAUX, de Sam Fell, Gary Ross y Robert Stevenhagen
El ratón orejudo

Segundo ratón que se cruza en mi camino en apenas una semana, esta vez en una clave de relato más clásico, de cuento infantil de toda la vida, y con mejores intenciones que su precedente, el ratoncito Pérez, tanto por inspirarse en una novela de Kate DiCamillo que ha sido reconocida con varios premios, como por la discreta complejidad que introduce en algunos personajes —los malos disponen de razones que expliquen su errónea conducta, o el propio protagonista, un ratón que lee los libros en lugar de comérselos y que de tanto hacerlo se convence de que es un caballero—, y lo trabajado de su diseño, pues sus productores afirman haberse inspirado en la pintura flamenca para crear el colorido de la película.
Con todo, los resultados no pasan de discretitos, con una trama que toma lances y soluciones de aquí y de allá; con la magia y la inventiva bajo mínimos, a pesar de tanto animalito parlanchín; y un mensaje moral anclado en la simpleza de los buenos sentimientos. Poca cosa, pero si no hay más remedio (un hijo, un sobrinito, el niño del último ligue) es preferible meterse a ver esta animación que otras que andan por la cartelera.

PEDRO URIS