Concebida como un homenaje a las mujeres que combatieron en la Resistencia francesa contra el ocupante alemán (se ven fotos de las auténticas protagonistas), agrupadas por Churchill en la organización de operaciones especiales SOE (unas 50 actuaron en Europa) pero olvidadas por De Gaulle tras la guerra, Espías en la sombra es un thriller de espionaje, con abundantes momentos de suspense, inspirado en personajes y en hechos reales pero presentado con todas las características del cine de género y, por tanto, de ficción.
Sophie Marceau y Julie Depardieu encabezan el elenco que encarna a las integrantes de un comando de cinco mujeres de diversa procedencia y formación que, en mayo de 1944, aterrizan en Francia para facilitar el desembarco aliado en Normandía el día D (el 6 de junio) y para eliminar a un sagaz coronel de la Gestapo, jefe del contraespionaje nazi.
La película intenta huir de los tópicos al uso presentando a los personajes con sus virtudes y defectos, con sus heroísmos y humanas debilidades, capaces de seducir, sabotear y matar a los enemigos, rescatar a los compañeros e informar a sus mandos pero también susceptibles de fallar en los momentos decisivos, siempre bajo la amenaza de la tortura, la prisión y la muerte.
El film, que J.-P. Salomé ha declarado heredero—sin mucho fundamento—de El ejército de las sombras (J. P. Melville) y de Salvar al soldado Ryan (S. Spielberg), es un relato correctamente filmado y entretenido pero limitado por su condición de producto excesivamente supeditado a los dictados de la taquilla, sin el rigor ni la profundidad deseables tanto en las escenas de acción como en las relativas a la esfera privada de las guerrilleras, que se debaten sin demasiada consistencia entre el amor y el sacrificio, entre el sexo y el sufrimiento, entre la rebeldía y la traición o entre la fe religiosa y el suicidio.
VANACLOCHA |