Fabiula Nascimento y Juâo Miguel en una escena de ESTÓMAGO.
(3) ESTÓMAGO, de Marcos Jorge
Gastronomía liberadora

En su ópera prima, el director brasileño Marcos Jorge sabe conducir con pericia dos narraciones en paralelo, que tienen como principal protagonista al mismo personaje, Raimundo Nonato (Joao Miguel, actor teatral que se ha hecho popular en Brasil con este papel), un joven que llega a la gran ciudad a la búsqueda de trabajo, al que vemos dar sus primeros pasos en el mundo de los fogones y su posterior ascenso, y sus peripecias en la cárcel, donde se convierte en una especie de chef de los compañeros de celda, y donde ha recalado sin que conozcamos las causas. Basado en uno de los tres relatos de Lusa Silvestre, que tienen como eje temático la gastronomía, y que se centra únicamente en el entrecortado relato de la cárcel, que daba solamente para un cortometraje, el escritor y el realizador han elaborado un guión que intenta reconstruir los momentos anteriores a dicho episodio. Raimundo Nonato, flacucho, aparentemente incapaz de matar a una mosca, pasa de trabajar en un modesto bar donde encuentra sustento y un cuartucho donde dormir, a la vez que hace los primeros pinitos en la cocina (se especializa en las coxinhas), a ascender en la escala social cuando es contratado como ayudante en un restaurante de comida italiana (Marcos Jorge, el director, vivió varios años entre Roma y Milán) y comienza a realizarse personalmente desarrollando sus dotes de cocinero. El refugio sentimental lo hallará en una rellenita prostituta, de buen apetito, estableciéndose entre ambos un binomio de sexo y comida. Pero la vida no es tan sencilla y las relaciones de poder provocarán inesperados acontecimientos.
Marcos Jorge, con una trayectoria especializada en el mundo de la publicidad, ha dotado al relato de un gran realismo, en ocasiones muy crudo, algo que suaviza con momentos de comedia y tonos más amables. Huye de cualquier sofisticación al presentarnos el mundo de la gastronomía, con unos platos muy directos, elementales (la fotografía los muestra con colores muy vivos), alejados de la cocina exquisita que presidía Deliciosa Martha (2001), de Sandra Nettelbeck, y su flojo remake Sin reservas (2007), de Scott Hicks. Película independiente, de bajo presupuesto, considerada como uno de los descubrimientos del año en Latinoamérica (obtuvo la Espiga de Oro en el Festival de Valladolid 2008), se le puede reprochar una determinada redundancia en la alternancia entre las escenas carcelarias y las que suceden en el exterior. Se echa de menos una mayor síntesis. Pero a pesar de estos titubeos narrativos, sin duda Estómago es una original propuesta, surgida de las entrañas del mundo de los marginados brasileños y alejada del ambiente de las manidas favelas.

VICENTE