Tras una primera media hora en la que, con ritmo y maneras propias de telefilme, asistimos a un relato de trabajadora social y malos tratos a la infancia (con más trampas que fotogramas, a la vista de lo que viene después), la película enseña sus verdaderas cartas en un giro de thriller que funciona durante unas pocas escenas, ya que la niña desvalida y tratada por sus progenitores con extrema crueldad, no es lo inocente que parece y se insinúa como la auténtica generadora de los peligros y tormentos que han destrozado su hogar, pero pronto recupera la senda de la mediocridad que apuntaba en las primeras escenas, sólo que en esta ocasión el demérito le llega de la mano del género de terror, variante La profecía y resto de saga Damien, con niño / niña emisari@ de los deseos de Belcebú y con la lamentable novedad de que utiliza el teléfono para desquiciar al personal. Los tiempos cambian, pero un tostón sigue siendo un tostón.
PEDRO URIS |