Primer largometraje de Fernando González Molina, cineasta navarro formado en la Ecam y curtido en series de televisión, como sus guionistas, y realizador del cortometraje Velocidad, Fuga de cerebros supone una auténtica inmersión en los territorios y tópicos más insufribles del cine basura de todos los tiempos. Situaciones, diálogos y personajes definidos por lo escatológico y lo cutre, con alusiones a minusvalías, problemas sexuales o de condición social capaces de provocar permanente indignación.
La construcción y desarrollo de los enredos, exclusivamente obsesionados por encadenar chistes y gags de pésimo gusto, logran hacernos odiar (o añorar, en contadas ocasiones) los modelos que funcionan como referente, comedietas con escuelas y jovencitos de por medio igualmente decantadas hacia los más variados fluidos: pis, semen, formol, etc. Un horror que acaba de recibir el premio del público en el festival de Málaga. Casi nada.
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