En el moderno cine de acción lo que cuenta es la traca ininterrumpida de persecuciones, tiroteos, mamporros y muertes, lo demás es accesorio y esta infumable película lo tiene bien claro, pues a tal menester consagra la práctica totalidad de su metraje, disponiendo como coartada argumental una empanada de vidas ajenas y controladas a través del ciberespacio, que bebe en las inagotables fuentes de Matrix. A “destacar” la utilización de diferentes texturas de imagen, de técnicas documentales, de una planificación y un montaje que casi remiten al cine experimental, y así de una larga lista de novedades en el lenguaje cinematográfico, que están asumidas, fagocitadas, para contar simples chorradas, y es que, como hemos comprobado mil veces, el sistema es capaz de asimilarlo todo y ponerlo al servicio de sus lucrativos fines.
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