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| Adam Sandler, Eric Bana y Seth Rogen en una escena de HAZME REÍR |
| (2) HAZME REÍR, de Judd Apatow |
| Ser monologuista |
A los 41 años, el director, productor y guionista Judd Apatow ha querido hacer balance de su vida personal y profesional en Hazme reír, un largo film, 140 minutos, para tratarse de una comedia (es más exacto hablar de una comedia dramática), algo insólito en este género salvo excepciones de grandes producciones como La carrera del siglo (1965), de Blake Edwards. Apatow centra la historia en un mundo que le es muy familiar, el de los monologuistas, a los que admira desde que era muy joven y a lo que se quería dedicar, con los precedentes del gran Lenny Bruce, que en la década de los años 50 escandalizó a la sociedad norteamericana por sus audaces intervenciones en los nights clubs (magnífico el film Lenny, 1974, de Bob Fosse, interpretado por Dustin Hoffman), pasando por el televisivo Jerry Seinfeld. En nuestro país, el más teatral Pepe Rubianes sería un claro ejemplo de esa profesión para la que se necesitan unas dotes especiales. Pero Judd Apatow pronto se dio cuenta de que era mejor escribiendo chistes para otros que interpretarlos él mismo, idea que representa el personaje que encarna el actor Seth Rogen, habitual en sus producciones. De todo este universo nos habla Hazme reír (el título original es Funny People, traducible por “Gente divertida”), casi siempre en un tono agridulce: los primeros pasos de un monologuista aficionado, la vida vacía del que ya ha triunfado, el fracaso sentimental, los vaivenes entre la amistad y el egoísmo, la amenaza de la muerte. El problema del film es que quiere decirnos muchas cosas y no siempre encuentra el tono adecuado para pasar de lo dulce a lo agrio. Los ingeniosos chistes quedan embutidos en medio de tanta conversación sin fin, aunque hay varios dignos de mención como los relacionados con la red Twitter: los muchos “amigos” que se pueden tener por pertenecer a la misma, aunque en la vida real no tengas ninguno de verdad. VICENTE |