(0) HERMANDAD DE SANGRE, de Stewart Hendler
Tetas y sustos

El soporte argumental de esta trillada producción de terror no puede resultar más conocido y convencional -amén de irrelevante, claro, pues lo mismo daría este argumento que cualquier otro-, un grupo implicado en una muerte del pasado cuyos componentes van siendo asesinados sucesivamente. Pues bien, tal es la ausencia de ideas en la industria oficial del cine norteamericano, o el desprecio por las mismas que viene a ser parecido, que lo toman prestado de un film de terror de los ochenta, Siete mujeres atrapadas (Mark Rosman, 1981), cambiando de víctima, allí era la directora del centro y aquí una compañera, y poniendo en pantalla más tetas, aunque los mismos sustos.

PEDRO URIS