Bárbara Goenaga y Unax ugalde en una escena de LA BUENA NUEVA.

(3) LA BUENA NUEVA, de Helena Taberna

La imprescindible memoria

Presentado en la reciente edición de la Seminci de Valladolid, premio mejor interpretación para Unax Ugalde, La buena nueva es el tercer largometraje de la directora vasca Helena Taberna, su segunda incursión en la ficción tras el comprometido Yoyes, donde aborda una historia real, acontecida en el seno de su propia familia, ubicada en un pequeño pueblo navarro entre 1936 y 1939.
Lejos del relato río, La buena nueva apuesta por el intimismo de protagonistas (el sacerdote, las viudas, el carlista del colmado o el falangista que manda en el pueblo), atrapados en la vorágine de la guerra, de las represalias fascistas y del camino a la derrota de la República, obligados a sufrir un nacionalcatolicismo que no duda en colocar en su punto de mira al joven párroco que cree en las razones del evangelio o a la maestra católica, repetidamente castigada. Obviamente, resulta fundamental entender el contexto del pequeño pueblo, donde el sacerdote aún puede abogar por el afán cristiano de defender al más débil, donde puede poner en marcha una cooperativa de costura (la contradicción aparece a la hora de saber para quién son los uniformes o banderas) y donde determinadas ambiciones personales pueden determinar la revancha política.
Sincero alegato en favor de la reivindicación de la memora histórica (las tumbas de los pueblos vecinos, las ejecuciones en la sima), el film nos ilustra sobre uno de tantos episodios de la guerra civil apenas abordados por la literatura y el cine —un antecedente bastante preciso sería Réquiem por un campesino, novela de Sender y film de Betriu—. Y de hecho, el carácter intimista evidencia que Helena Taberna trata de hablarnos de esas pobres gentes, de esos niños y mujeres condenados al sufrimiento y la barbarie, de ese invencible afán de supervivencia, en lo físico y en lo espiritual, que alcanza su máxima expresión en la inolvidable procesión hasta la sima. Tan inolvidable como esas historias y personajes que permanecieron silenciados durante más de cuarenta años y que todavía algunos tratan de disimular.

LLORÉNS