Premiado con la Palma de oro en la última edición del festival de Cannes, basado en una novela de François Bégaudeau (a quien se le ha asignado el papel del profesor protagonista), este nuevo film del riguroso y agudo Laurent Cantet constituye una crónica ejemplar en torno a la enseñanza, dispuesta a poner sobre la mesa, sin subrayados ni forzados elementos dramáticos, una amplia relación de cotidianos esfuerzos y limitaciones, ajena a determinar conclusiones o apuntar soluciones más allá de las que el espectador quiera deducir.
El film recorre un curso escolar, los nueve meses que van desde la primera reunión de profesores hasta la llegada de las vacaciones, planteando todo ese mosaico de conflictos sin salir nunca de los límites del instituto. No se nos muestran, pues, las vivencias de los personajes en sus respectivos domicilios o en sus vidas privadas, si bien éstas salen a relucir en charlas o redacciones, cobrando mayor relevancia en la discusión sobre la posible condición homosexual del protagonista, las comparecencias de la madre de Souleymane, el chico más conflictivo, o la celebración del embarazo de una profesora, pero Cantet, como ya hiciera hace casi cincuenta años Jacques Becker con la cárcel de Le trou, no abandona nunca el delimitado espacio escolar.
Puede hablarse, también, de film coral, puesto que casi todos los personajes tienen parecido protagonismo, rechazando Cantet cualquier juicio de valor que incline la balanza hacia un posible maniqueísmo o un moralismo de vía estrecha. Por el contrario, nos encontramos ante un film abierto al debate y a la reflexión, a las aportaciones y carencias del sistema educativo, al compromiso y a la rutina, a las esperanzas y a los fracasos de educadores y alumnos. «Esto es lo que hay», parecen decirnos Bégaudeau y Cantet, y cada cual que extraiga sus conclusiones. A lo que contribuyen una excepcional, ágil y económica puesta en escena, equidistante del documental y la ficción, y unas excelentes interpretaciones. Sin duda, uno de los mejores films en torno a la educación jamás vistos.
PEDRO URIS |