Dieciocho años después de su primer largometraje, la estrafalaria pero divertida aventura Joe contra el volcán (1990), el dramaturgo estadounidense John Patrick Shanley vuelve a dirigir cambiando diametralmente de género y temática. Adaptación de su propia obra teatral, La duda es un interesante drama, denso y oscuro, que reflexiona sobre la culpa, el perdón y la debilidad del ser humano, ambientado en un férreo colegio católico de un barrio humilde de Nueva York a mediados de los años 60, meses después del fatal atentado que costó la vida a JFK.
Un carismático sacerdote, representante de los nuevos aires de modernidad que soplaban desde el Concilio Vaticano II, que cuestiona los principios y la estricta disciplina de la Iglesia, se enfrenta a la autoritaria monja que dirige el centro educativo debido a su «especial» amistad con un joven alumno negro. Los prejuicios en pleno proceso de integración racial, la crisis de inocencia de una sociedad conmocionada por la pérdida de su carismático líder, y el enfrentamiento entre la fe ciega y la fría razón dan lugar a un certero retrato sociológico y psicológico en el que impera la disciplina, el sometimiento y la sospecha contra todo lo que implique cambio o relajación moral y de costumbres.
El elemento fundamental del film, la duda que se desliza sigilosamente sobre un posible caso de pederastia, está inteligentemente dosificado a lo largo del metraje y logra mantenerse hasta un final casi inesperado, alimentado por un espléndido duelo interpretativo entre dos grandes actores como son Meryl Streep y Philip Seymour Hoffman, cabecillas de un reparto que parece destinado a conseguir reconocimiento en los próximos Oscar.
PAU VANACLOCHA |