Igual que exportamos jugadores de baloncesto a la NBA o de fútbol a clubs foráneos, sobre todo británicos, ya damos nuestros primeros pasos situando a directores españoles en Hollywood. Es el caso del catalán Jaume Collet-Serra (Barcelona, 1974), que a los 18 años marchó a Los Ángeles en plan aventurero y que ya ha dirigido tres films (los anteriores fueron La Casa de Cera, 2005, y Gol 2, 2006), especializándose en cine de terror, o los hermanos Àlex y Davis Pastor, que esta semana han estrenado la interesante Infectados.
El planteamiento de la historia del film de Collet-Serra es interesante. Se trata de introducir en la vida de un matrimonio con problemas —ella combate su adicción al alcohol y él está lleno de prejuicios a la hora de practicar el sexo— a una niña de nueve años que adoptan en un orfanato y que deberá convivir con la pareja y sus dos hijos. Claro que la cosa se complica, y mucho, porque la huerfanita de marras es una psicópata de cuidado que pondrá toda la convivencia familiar patas arriba, incluidas insinuaciones sexuales al padre de familia. La película va dejando a un lado cualquier sutileza psicológica (un psiquiatra ruso al teléfono nos explica las características de la compleja personalidad de “la niña”, como hacían los científicos en las películas de serie B o Z de los años 40 y 50), para adentrarse por los caminos del terror puro y duro, conducido hasta sus últimas consecuencias. El problema es que la historia se alarga (120 minutos) y se repiten demasiados tópicos del género. Lo mejor, la joven actriz Isabelle Fhurman con su inquietante mirada y sus vestidos de otra época, que encarna a la destructiva máquina de matar, y la buena factura general del film. Puede verse.
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