Esta “ópera prima” del suizo Marcel Langeneggter, con elaborado guión de Mark Bomback, plantea un tema interesante, la existencia de una clandestina red telefónica entre altos ejecutivos –ellos y ellas- para practicar sexo puro y duro, sin ningún otro compromiso sentimental. La agitada viva de los negocios y el stress cotidiano no deja tiempo para establecer relaciones amorosas, y por ello funciona el simple desahogo sexual. Es suficiente con establecer contacto con la red, quedar en la habitación de un hotel de lujo, hacer el amor con la pareja sin conocer ni su nombre y…a otra cosa, mariposa. Pero este curioso punto de partida comienza a complicarse cuando un desalmado (Hugh Jackman en plan mefistofélico), cliente habitual de la red, traza un plan para realizar una estafa económica a través de Internet, aprovechándose del débil carácter de un frustrado auditor (estupendo Ewan McGregor, que sostiene muy bien su personaje) y las complicaciones derivadas de su enamoramiento de una bella mujer que se cita con él (Michelle Williams, pareja del fallecido Heath Ledger, con quien tuvo una hija, y que apareció en Brobeback Mountain).
El film funciona bien en algo más de su primera mitad, mantiene el interés gracias a la hábil utilización de las claves del thriller. Pero conforme se va aproximando al desenlace, los repentinos y vodevilescos cambios en la historia, los giros del guión, bastante inverosímiles, hacen que pierda fuelle y caiga en una serie de manidos tópicos. La interesante idea de conseguir sexo sin compromiso (y sin pagar), simplemente con una llamada telefónica, se diluye totalmente.
Como curiosidad, las escenas finales están rodadas en Madrid, en un denominado Banco Nacional de San Sebastián, y en una breve escena aparece la veterana Charlotte Rampling, tan atractiva como siempre a pesar de su avanzada madurez.
VICENTE |