Un correcto melodrama, no exento de discretas gotas de humor, que adapta una novela de Sue Monk Kidd y sitúa la acción en la Carolina del Sur a principios de los años sesenta, construido a través del protagonismo de una adolescente blanca que escapa de la antipática relación con su avinagrado y violento padre viudo y acaba en la casa de tres hermanas dedicadas a la apicultura y particularmente reivindicativas, pese al color de su piel y el contexto racista donde viven.
Lo más interesante es, precisamente, el descubrimiento de esos nuevos paisaje y paisanaje, la mirada de la protagonista y el reencuentro con el pasado de su madre. Sin embargo, más allá de ese agradable espíritu que respira el film y de su convencida atención a las mujeres como personajes principales y fundamentales, nos encontramos con unas fuertes carencias a la hora de profundizar y complejizar los comportamientos y conflictos presentados, sin un atisbo de lectura metafórica en la historia de las abejas y la miel y con una visión superficial y anecdótica de épocas y lugares. Afortunadamente, una realización tan aplicada como ajena a toda complicación y un excelente plantel de intérpretes (Queen Latifah, Sophie Okonedo, Alicia Keys, etc.) contribuyen a la modestia y eficacia de este aceptable producto.
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