Rinko Kikuchi en una escena de MAPA DE LOS SONIDOS DE TOKIO, de Isabel Coixet.
(3) MAPA DE LOS SONIDOS DE TOKIO, de Isabel Coixet
Contar el amor

Mapa de los sonidos de Tokio es, posiblemente, una de las películas con mejor banda sonora de los últimos años. Toda una declaración de principios, desde el propio título, convencida aseveración de que el sonido —en toda su extensión: ruidos, diálogos, música, etc.— puede explicar, o explicar mejor, determinadas sensaciones que pensábamos que sólo podían entrarnos por los ojos. En este sentido, junto con la elección de los paisajes, los espacios, los diferentes ambientes de la gran ciudad, el film de Coixet es una obra imprescindible y magistral. En un segundo término, y absolutamente inseparable de lo ya señalado, el film nos aproxima, nos vincula y nos ayuda a recrear y reencontrar una historia de amor y de sexo, de sexo y de amor, plena de matices y complejidad, atenta a mitos, ritos y ceremonias, a lo insólito y a lo extremadamente próximo al mismo tiempo, casi a la manera de Resnais / Marguerite Duras en Hiroshima, mon amour, una relación basada, apoyada, en todas las contradicciones que se quiera: la presencia / ausencia de la suicida, el europeismo frente al universo oriental, con ese extraordinario hotel para encuentros fugaces, la condición laboral / profesional de ambos personajes, etc.
Con dos protagonistas en estado de gracia, con tal cantidad de anotaciones (sonoras, visuales, casi olfativas, como esa tienda de vinos llamada Vinidiana) suficientes para invitar al espectador a disfrutar de sus logros en repetidas ocasiones, Mapa de los sonidos de Tokio presenta, no obstante, y excesivamente acusado para los parámetros que suelo utilizar, un importante reparo: la condición de asesina a sueldo de la protagonista (admirable, en cambio, en su puesto de trabajo en el mercado) y su contrato para matar al joven empresario, un par de condicionamientos exageradamente forzados, demasiado ajenos a la cotidianidad que preside la exposición restante, una suerte de excepcionalidad que determina soluciones narrativas poco convincentes. Aun con ello, un film admirable.

LLORÉNS