(1) MAX PAYNE, de John Moore
 

Rutinario thriller que afirma estar inspirado, fundamentalmente los personajes, en un videojuego de esos de matar y evitar ser destruido, que, como bien supondrá el lector, ni conozco, ni tengo intención alguna de hacerlo, aunque es fácil reconocer sus lamentables mecanismos en interminables escenas de acción, en las que el protagonista recorre espacios matando tipos que salen de todas partes, en tanto que debe evitar que los disparos le alcancen a él.
Al margen de esta circunstancia, para la cual tampoco hace falta inspirarse en videojuego alguno ya que es moneda habitual del actual cine de acción norteamericano, a la película hay que reconocerle el mínimo mérito de tratar de construir a partir de estos mimbres una trama de venganza que justifique su existencia como historia independiente, por mucho que, en este apartado, se limite a repetir personajes y situaciones harto conocidos, y atribuya las culpas de todo a la habitual conspiración de fuerzas políticas, económicas y administrativas, un entramado social y público corrupto al que debe enfrentarse el individuo en solitario. Como verán, USA en estado puro.

PEDRO URIS