(1) MI VIDA ES UNA RUINA, de Bernie Goldmann y Melissa Wallack
El perpetuo adolescente

Debut en el largometraje de la desconocida Melissa Wallack, autora asimismo del guión, y correalizadora con su esposo Bernie Goldmann, éste con experiencia como productor (la sanguinolenta 300, entre otras), con una comedia protagonizada por el habitualmente “serio” Aaron Eckhart, aunque ya había apuntado registros de comedia en Gracias por fumar, si bien en clave negra, un camino que el film que nos ocupa también apunta en sus primeras escenas, con ese personaje en plena crisis de los cuarenta al que todo parece darle la espalda, desde la barriguita que despunta demasiado, hasta el descubrimiento de la infidelidad de su esposa, pasando por su antipática familia política, propietarios además de la entidad bancaria en la que trabaja, pero que pronto abandona para embarcarse en un rutinario relato de superación que tiene la mirada puesta en la adolescencia, en los niños grandes, como edad ideal del ser humano, y en el que los apuntes críticos sobre el sistema y las instituciones son la excepción dentro de una regla de lo más convencional y poco estimulante.

PEDRO URIS