Kad Merad, Clovis Cornillac y Gérard Jugnot en una escena de PARÍS, PARÍS.
(2) PARÍS, PARÍS, de Christophe Barratier
Sous les tois de...

El antecedente, muy probablemente la fuente inspiración primera, de esta relativamente ambiciosa producción francesa, hay que encontrarlo en uno de los padres del cine galo, René Clair y sus miradas amables y costumbristas sobre los barrios parisinos, Sous les tois de Paris o Quatorze juillet, quizás con el aderezo sociopolítico que la supuesta madurez del público contemporáneo impone, al situar la acción en el año 36, el título original es Faubourg 36, con la llegada al poder del Frente Popular y el rearme del fascismo galo en sintonía con lo que estaba sucediendo en el resto de Europa.
Sobre este fondo, que está contemplado desde unos planteamientos similares a los dispuestos por algunas conocidas series televisivas en antena, que recuperan nuestra memoria histórica con corrección pero sin excesiva complejidad, algo disculpable, incluso conveniente, en el formato televisivo, pero insuficiente para la gran pantalla, la película recrea un pequeño folletín en el que siguen resonando los ecos televisivos y en el que todo y todos se atienen a su papel: el villano, a serlo con contumacia; la buena chica, a sufrir las consecuencias de las apariencias; el irascible galancete, a tener que tragarse todas sus sospechas; el cómico que acepta colaborar con los fachas, a redimir el error con su vida; el personaje que interpreta Gérard Jugnot, a vivir su previsible melodrama de recuperación del hijo; y así un largo etcétera, que hace que el espectador mínimamente adiestrado en los usos y esquemas de las historias de la pantalla ya haya “visto” prácticamente toda la película cuando la proyección tan sólo anda por la mitad.
A su favor hay que anotar, no obstante, además de esos lejanos ecos de homenaje a un cine que ya pertenece a la historia, y de las bonitas canciones que incluye su banda sonora, algunas realmente fascinantes; la capacidad que muestra el film para comunicar, aunque sea a grandes e insuficientes trazos, un panorama social y político muy concreto a través de un formato de melodrama popular de fácil conexión con el gran público, una condición que la convierte en un producto digno y de agradable visión.

PEDRO URIS