La huella de modelos como Cube o Saw planea sobre una pretenciosa combinación de thriller de suspense y casi de terror, relato de anticipación y sátira de los abusos televisivos que no sólo no logra inquietar en ninguna de sus facetas sino que pasa por delante de una serie de interesantes problemáticas para regodearse en un moralismo de baja intelectualidad, cayendo precisamente en los principales defectos que aparentemente cuestiona: violencia, oportunismo, arrivismo, etc. En cualquier caso, los peores males proceden del esquematismo que caracteriza a los personajes (pese al esfuerzo de los actores) y la superficialidad manifiesta de situaciones, conflictos y confesiones, plagados de tópicos y soluciones pedestres.
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