Videntes, “mentalistas” y parapsicólogos se dan cita en este thriller que tiene un prometedor arranque –agencia secreta que experimenta con pacientes de forma similar a cómo lo hicieron los nazis– pero que paulatinamente va cayendo en la vulgaridad a pesar de una aparentemente brillante puesta en escena, con los rascacielos de Hong-Kong como fondo (el director escocés Paul McGuian afirma que es un enamorado del cine de Wong Kar-wai) y el uso y abuso del acelerado y el ralentí de las imágenes. Lo mejor de la película es el reparto compuesto por Chris Evans (Los cuatro fantásticos) y Dakota Fanning (la niña de La guerra de los mundos), que conforman un dúo al estilo de Jean Reno y Natalie Portman en El profesional (1994), de Luc Besson, así como algún divertido diálogo. Y poco más.
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