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Remake de un film coreano realizado por Kim Sung-ho en 2003 (Geoul sokeuro), cuyo título original resulta más explícito y adecuado que el elegido para las salas españolas: Mirrors (espejos). La historia cuenta con unos cuantos aspectos interesantes, como el hospital psiquiátrico que se ha convertido en grandes almacenes, el misterioso incendio de éstos, los destellos de vida propia que parecen tener los espejos ya desde la primera secuencia, el oscuro pasado policial del protagonista y la condición de policía de su esposa, las características de la investigación criminal y las anotaciones sobre la esquizofrenia… Sin embargo, toda posibilidad de dotar de complejidad a personajes o situaciones va diluyéndose en beneficio exclusivo de las carreras y sustos, con suspense de baratillo y trucos narrativos de barraca de feria. Una pena, porque el desdoblamiento de la personalidad, la paranoia y los efectos secundarios de determinados medicamentos suponen una baza magnífica para dotar de contenidos al mejor terror de serie B.
LLORÉNS |