Una escena de REPO! THE GENETIC OPERA.
(2) REPO! THE GENETIC OPERA, de Darren Lynn Bousman
Canciones y vísceras

Extravagante y caótico producto musical, presentado en el pasado Festival de Sitges y realizado por Darren Lynn Bousman —responsable de las últimas y lamentables entregas de la saga Saw, y autor asimismo, un par de años antes, de un cortometraje con idéntico título y tema que el film que nos ocupa—, que remite, más o menos, pues hay que reconocer que la película original es un rato, a títulos como la cult movie The rocky horror picture show, El fantasma del paraíso, de Brian de Palma, e incluso a la reciente Sweeney Todd, de Tim Burton, tanto por la generosa ración de sangre y bizarría que nos regala, como por el aire decididamente gótico del relato y su condición de musical de canciones, en el que la coreografía y el baile tienen poco que decir.
Con todas ellas comparte logros y debilidades, los primeros de la mano del liberador libertinaje de sus propuestas y los segundos derivados de la escasa enjundia de su trama, personajes y sentimientos, a ratos simplones y a ratos erráticos, aunque también con aislados destellos de esa magia que se le supone al género. Breves espejismos en un producto, medianamente entretenido en cualquier caso, cuyo único norte parece ser la acumulación de ocurrencias, melodías, colores y vísceras, un revoltijo que encuentra su adecuada correspondencia en el desordenado cóctel que compone su cabecera de reparto: el veterano Paul Sorvino (con distancia lo mejor de la película), la mediática y traviesa Paris Hilton, y la cantante de ópera Sarah Brightman.

PEDRO URIS