En 1981, el cine canadiense produjo un film de terror de serie B con el mismo título, dirigida por George Mihalka, que arrancaba con el macabro regalo que recibía el alcalde de un pequeño pueblo minero. Ahora reaparece el psicópata minero de marras, con su siniestra mascarilla y casco iluminado, para con piqueta en mano —y a veces la pala— ir asesinando de la forma más cruel a una serie de habitantes de la población. La “novedad” es que el film está realizado en 3D. La consecuencia es que tienes que “esquivar” los mortales movimientos de la piqueta desde tu butaca, aunque los trucajes relacionados con vísceras varias “cantan” de lo lindo. La realización es telefílmica, los intérpretes dan pena y se intenta guardar en todo momento la identidad del minero cabrón que ha regresado veinte años después de sus matanzas.
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