Quinta entrega de esta lamentable saga de psychokiller creada por James Wan en 2003, que encuentra su principal seña de identidad en los refinados, por decir algo, métodos y artefactos que idea para torturar y matar a sus víctimas, auténtico y desdichado principio y final de unas historias sin ningún fundamento, que se limitan a empalmar tormentos y crueldades a cargo de un patético personaje, Jigsaw, que ya amenaza con entrar en el particular olimpo de los fantoches del terror contemporáneo. Paciencia.
PEDRO URIS |