Richard Jenkins y Jacqueline Brogan en una escena de THE VISITOR.
(4) THE VISITOR, de Tom McCarthy
Musicoterapia

Segundo largometraje de Tom McCarthy (New Jersey, 1966), un actor que debutó brillantemente en la dirección con Vías cruzadas, The visitor obtuvo premios en los festivales de Deauville y Brisbane, constituyendo un demoledor testimonio sobre la actualidad socio-política en EE. UU. , especialmente sobre todo lo relacionado con la inmigración y los derechos humanos, afectados negativamente tras los atentados terroristas del 11-S.
Un relato magistral apoyado en un sólido guión, una rigurosa construcción de personajes, un ritmo pausado fruto de una perfecta planificación y montaje que dan a las secuencias el significado y la duración pertinentes, y una dirección de actores modélica gracias a la que sobresale el protagonista Richard Jenkins (el profesor Walter Vale), un actor de reparto que había trabajado con Woody Allen y los hermanos Coen, designado candidato al Oscar por su interpretación.
The visitor es una apuesta decidida por sustituir el miedo al diferente (la psicosis contra árabes y musulmanes) por la comprensión y un acercamiento basado en el mestizaje cultural, en una interculturalidad asumida por el protagonista, el maduro y viudo profesor universitario, experto en economía del Tercer Mundo, que abandona el aprendizaje del piano para iniciarse en la práctica del djembé, una clase de tambor africano a través del cual la fría razón logra dejar paso a la pasión, la rígidez cede ante la comunicación y el individualismo se diluye en la solidaridad.
El Central Park, Manhattan y Nueva York representan el escenario físico y humano en donde tiene lugar el encuentro entre dos mundos opuestos, el del profesor desilusionado y vencido por la rutina y el más inseguro pero vivo del percusionista sirio, la senegalesa artesana y la madre del primero.
Un gran film de personajes donde las ideas discurren unidas a las emociones, con una puesta en escena llena de detalles sugerentes (la presencia sarcástica de la Estatua de la Libertad) y con emigrantes “ilegales” condenados a la clandestinidad, la reclusión y la expulsión sin poder materializar el “sueño americano” propugnado por los fundadores de la gran nación. Un relato cuajado de miradas y de silencios donde la fuerza de las imágenes ya lo dice todo y con un protagonista que pasa con provecho de ser un docto académico a un “estudiante de la vida”.
Film de visión imprescindible porque no siempre se encuentra a un cineasta, Tom McCarthy en este caso; tan preocupado por retratar con autenticidad el ancho mundo y las más profundas emociones.

VANACLOCHA