Colin Farrell en una escena de TRIAGE
(3) TRIAGE, de Danis Tanovic
Imágenes de la guerra

La nueva película de Danis Tanovic (Oscar a la mejor cinta extranjera por En tierra de nadie, 2001) es una coproducción entre España, Francia e Irlanda que adopta la forma de drama bélico con claras intenciones pacifistas, sirviéndose para ello de los protagonistas, dos reporteros gráficos irlandeses dedicados a fotografiar los diversos conflictos armados en el mundo y dar testimonio de la brutalidad de los mismos.
El film es adaptación de la novela de Scott Anderson (Mark en la película), cuyo trabajo profesional —mostrado mediante flash-backs— nos lleva a conflictos bélicos situados en Uganda, Beirut, Bosnia y Chechenia, aunque el eje del relato se sitúa aquí en la lucha entre los kurdos y el Iraq de Sadam Hussein en 1991. Los repetidos intentos de independencia de Kurdistán han fracasado siempre de forma sangrienta y el kurdo sigue siendo un pueblo sin Estado propio cuyo territorio se halla repartido entre Irán, Turquía, Rusia, Iraq y Siria.
Este referente político-militar, conformado como melodrama familiar y como alegato pacifista, ha servido a Danis Tanovic para profundizar en las implicaciones (profesionales, sentimentales y éticas) de los fotógrafos de guerra y en la difícil neutralidad personal de quienes arriesgan su integridad física e incluso su vida.
Rodada en Alicante y en Dublín, Triage utiliza una foto obtenida con luz natural, muy contrastada, para conseguir un tono de reportaje que dé verosimilitud a las imágenes filmadas. Los reporteros, equipados con la cámara fotográfica a modo de fusil, tienen una familia y viven un amor de pareja que pueden destruirse debido al arriesgado oficio de quienes son también padres y maridos. La consecuencia es el sufrimiento físico o moral y la conciencia de culpa en caso de supervivencia. Hay además una terrible paradoja en su trabajo: cuanto mayor sea el riesgo asumido y más grande la masacre captada por la cámara, más meritorias y cotizadas serán las imágenes obtenidas, así como también mayor será el orgullo de haber captado esas fotos tan originales y quizá únicas.
Sorprende ver a Christopher Lee como improbable psicoanalista español que analiza los perniciosos efectos mentales sobrevenidos a aquellos que fueron testigos en primera línea o que han sufrido pérdidas irreparables en unos conflictos bélicos cuyo realismo nada tiene que ver con el esquematismo moral, la banalidad psicológica y la tramoya espectacular de la mayor parte de productos de la industria cinematográfica hollywoodense.
Paz Vega y Colin Farell cumplen correctamente sus cometidos como personajes que contribuyen a proclamar las terribles consecuencias humanas de las guerras.

VANACLOCHA