Responsable de la discreta A galope tendido (2000) y de varios cortometrajes (entre ellos, uno titulado Estirpe de tritones, que data de 1993 y puede considerarse un antecedente directo) Julio Suárez Vega ha convertido en largometraje una serie de bromas sobre submarinos de bolsillo, navegación por los ríos Esla y Duero, Consellería de Marina de la Junta de Castilla y León, efectos de la primera Guerra del Golfo, etc., que no tardan en evidenciarse como tremendamente elementales y paupérrimas para sostener el metraje y el posible alcance de la parodia.
Además, las carencias económicas se notan demasiado donde no tendrían que dejarse ver y el humor se desliza con facilidad hacia la más rancia vulgaridad y chabacanería, sea por los refranes o por juegos como el de la proximidad entre las palabras nave y nabo. El resultado es un auténtico desastre, reiterativo, aburrido y poco imaginativo, con un desperdicio de las escasas opciones relacionadas con la Historia de Castilla y León.
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