Lamentable comedia, o lo que sea, con perros manipulados, digitalmente, para poder encajarles frases humanas y adjudicarles roles de lo más casposo y convencional, desde la insoportable perrita que ejerce de protagonista, hasta el vagabundo “mil homes” que la corteja, pasando por el perro malo de una pieza, y el perro con conflicto a superar, todos son de auténtica pena, tanto como sus compañeros humanos, y que conste que el que suscribe no sólo es un amante de los perros, sino que además convive con una perrita asimilable en tamaño a la raza del film, claro que ni habla, ni hace chorradas de comedia familiar norteamericana. Lo mejor, con infinita distancia, los actores mexicanos José María Yazpik y Jesús Ochoa.
PEDRO URIS |