Siguen invadiéndonos las segundas, terceras, cuartas partes, y las que hagan falta, de films de éxito en su momento, como el Viernes 13 que en 1979 dirigió Sean S. Cunningham y sus secuelas. Esta es la sexta entrega, todas calificadas en la Turia con un cero patatero. Su esquema es similar a las tres primeras entregas, con la presencia de unos excursionistas en la zona de Cristal Lake y la irrupción de Jason Voorhees, el asesino de marras, que a los 25 minutos ya se ha cargado a todo el grupo menos una chica a la que mantiene secuestrada, historia que se prolonga de forma similar cuando el hermano de la muchacha acude a la zona para averiguar algo sobre su desaparición y se une a un nuevo grupo que pasa un fin de semana en un caserón. Entre personajes pijos, gotas de erotismo y un lenguaje guarrete transcurre el film, que no aporta ninguna novedad. Producida por Michael Blay, que recientemente promovió una nueva versión de La matanza de Texas, los actores provienen de series televisivas y el final (¡horror!) abierto pronostica que el filón no ha finalizado.
VICENTE |