YA TENEMOS HIJO ADOPTIVO

TAREK HACHIS JR.:

La fotografía consigue congelar porciones de realidad que en ocasiones, al volver a contemplarlos, nos descubren cosas que no esperábamos. Allá por 1860, Willian H. Mumier se hizo un autorretrato y salió junto a él el espíritu de su primo muerto. En realidad, había descubierto por casualidad la técnica de la doble exposición, pero prefirió guardarse el secreto y sacarles el dinero a los incautos que deseaban un retrato con sus fantasmas. Hasta que le pillaron, claro. José García Poveda nació en Mula y en 1969 se vino a Valencia para estudiar Económicas. Pero el azar le puso una Zenit en las manos, se transformó en El Flaco y comenzó a hacer fotos. Y en eso sigue. Desde entonces no ha dejado de fotografiar Valencia. Su objetivo ha captado de todo: la farándula, el politiqueo, los noctámbulos, los anónimos, los marginados o los rincones inverosímiles de esta ciudad. Muchas de esas instantáneas acabaron en la Turia. Si hace poco la Generalitat premiaba toda su trayectoria, ahora el ayuntamiento ha querido reconocerle –antes de que se le adelante La Habana– como hijo adoptivo de Valencia. En la imagen le vemos recogiendo el nombramiento de manos de Joan Ribó. Pero como en los trabajos de Mumier, en ella hay unos detalles que nos desconciertan: de la cabeza de El Flaco sobresalen las dos columnas del escudo como si fuesen cuernecillos, mientras que medio pendón cuatribarrado adopta la forma de una peineta. Definitivamente, la valencianía de El Flaco es diabólicamente fallera.

Foto: Antonio Cortés Latre

Escrito por
More from Redacción

3 DOCUMENTALES EN SALAS DE CINE VALENCIANAS

TURIA: Hacía mucho tiempo que no coincidían en las sala de cine...
Leer Más

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *