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(3) ANATOMÍA DE UNA CAÍDA, de Justine Triet. La verdad no mancha la nieve

JAVIER BERGANZA: Tras llevarse la Palma de oro de Cannes, Anatomía de una caída aparece en las salas españolas para competir contra los grandes estrenos nacionales. Batalla complicada la de esta película francesa, que explota sus argumentos de obra maravillosamente bien orquestada e hilada frente a Ocho apellidos marroquís, quién parte con ventaja entre el público atraído por su título y por un tráiler que esconde poco. Estas cosas que tiene el cine, dos obras radicalmente distintas, con objetivos diferentes, que luchan por un mismo sitio. La mafia del cine.

Justine Triet estructura una obra que juega con la perspectiva de la información. Como espectador, vives el presente de Sandra (Sandra Hüller), una escritora a la que solamente sueltas durante los instantes en los que su marido fallece. La cámara se apoya en el hijo de los dos, un joven que ha perdido la vista y que sirve como excusa para abandonar la casa y, a su vuelta, encontrarnos con el cuerpo sin vida de Samuel (Samuel Theis). A partir de aquí comienza una película sobre la búsqueda de la verdad. Sobre si ha sido un suicidio o un asesinato.

Comienzan a aparecer abogados y policías, la investigación se abre y descubres poco a poco cómo era el matrimonio. Sus heridas y sus brillos, sus miedos y sus sueños. En medio de todo esto, Vicent, un niño de once años que no solo debe afrontar el trauma de la pérdida de su padre, ahora tiene que gestionar si su madre es la asesina o si, por lo contrario, la causa ha sido el suicidio, hecho que tampoco facilita las cosas.

La película busca la verdad y, como espectador, la desconoces. El organigrama de información está maravillosamente bien trabajado, haciendo que el viaje del espectador sea tenso. Sin conocer si su protagonista dice la verdad, viendo que las posibilidades son múltiples, y cambiando la perspectiva desde la cuál observas a Sandra con cada nueva información que va apareciendo. Al principio la crees culpable, luego inocente y luego lo que tú quieras. Esa es la magia de esta obra, esa capacidad de hacer que el espectador tome sus propias decisiones con respecto al caso. Que crea lo que quiera creer. Que viva el juicio casi en tiempo real olvidando que todo forma parte de una ficción.

La película, además, juega a eso en distintos momentos. Hace uso de diversos formatos de grabación, que surgen de la historia de forma diegética y que consiguen que el tiempo se viva de una forma diferente, haciendo que las elipsis temporales casi se invisibilicen.

Sandra Hüller da una masterclass de interpretación. Sostiene la obra con ímpetu y fuerza. Peleando por su justicia y por poder comprender los motivos por los cuales su marido se ha suicidado. Luchando por limpiar su nombre, o por no ser descubierta. Milo Machado (Vincent) acompaña a su madre y deslumbra a su temprana edad. Además, añadiéndole ese condicionante de la ceguera, que dota al personaje de una peculiaridad que se sostiene en la memoria.

En definitiva, una obra muy bien atada, con dosis de thriller e investigación que no abandona su tema, el drama familiar y la pérdida. El ponerse en el punto de mira cuando menos lo necesitas.

 

(3) ANATOMÍA DE UNA CAÍDA, de Justine Triet. La verdad no mancha la nieve

(4) LA SOCIEDAD DE LA NIEVE, de

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