(3) CRÍTICA DE LAS NIÑAS, de Pilar Palomero

(3) LAURA PÉREZ: Las niñas de Pilar Palomero son niñas comunes y corrientes; unas preadolescentes que estudian en un colegio de monjas, visten el uniforme reglamentario pero se pintan los labios de rojo fuego. Niñas que son educadas en las más estricta doctrina de la fe católica, a quienes se les dice en clase que el sexo es para el matrimonio pero al salir de escuela se cruzan con un anuncio de preservativos para prevenir el VIH. Estamos en Zaragoza en 1992, cuando nuestro país estaba avanzando pero de moderno no tenia nada. Celia, la niña protagonista, está creciendo en un entorno en el que se siente apartada y vulnerable, donde no cesa de recibir mensajes contradictorios. Demasiado niña para algunas cosas, y mayor para saber, o al menos intuir, cuando le están mintiendo. Y es que la magnífica opera prima de Palomero habla mucho de las mentiras que nos contaban en aquella época. El oscuro y asfixiante colegio religioso refuerza todavía más esas contradicciones que vive la pequeña Celia, que a su vez hablan de todo un país ya que bien podría haber ocurrido en una escuela pública cualquiera. Con mucha delicadeza, un buen análisis y una mirada muy bien enfocada hacia lo que quiere apuntar -aunque quizá con un exceso de nostalgia y demasiados subrayados-, la cineasta debutante ofrece un relato sencillo que cuenta muchas

cosas. La inevitable identificación juega a su favor y logra un notable en la  manera de mostrar y representar toda una década en tan solo unas niñas. La madre -siempre solvente Natalia de Molina-, representa la doble moral; madre soltera, joven, que evita hablar con su hija de cualquier tema importante y la educa como buenamente puede. Cómo se siente Celia lo podemos entender cualquier generación, y no solo las que crecimos rebobinando cintas de cassete de Héroes del Silencio con un boli. Parte de este gran acierto es gracias a un sólido guion muy bien estructurado, pero también a una brillante interpretación de la joven Andrea Fados, un gran descubrimiento para nuestro cine.

Esta deliciosa cinta viene con su Biznaga de Oro bajo el brazo, tras su paso por la Berlinale en aquellos tiempos  nostálgicos en los que los festivales llenaban las salas. La nostalgia es algo que rezuma Las niñas en cada plano; recuerdos de un tiempo que en estos momentos no sabemos si fue mejor o peor, pero sin duda fue un año de descubrimientos, en los que como Celia, empezamos a entender muchas cosas y forman parte de lo que hoy somos.

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