Cartelera Turia

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(3) TE ESTOY AMANDO LOCAMENTE, de Alejandro Marín. Defender la diferencia, antes y ahora.

XIMO CÁDIZ. “Hay que tener mucho orgullo para aguantar tanta discriminación” era la frase que usaba Arnaldo Gancedo (histórico activista LGTBI de Madrid) para explicar la lucha por los derechos de las minoría sexuales. Pero antes de conseguir el matrimonio igualitario y despatologizar a las personas trans (esto acaba de suceder, a pesar de Abascal, Feijóo y el feminismo rancio y excluyente de Amelia Valcárcel y asimiladas), en la Transición española hubo un incipiente movimiento de liberación sexual que fue capaz de conquistar, no sin dificultades, varios objetivos: derogar la Ley de peligrosidad social (al final de 1978), legalizar las asociaciones LGTBI (en 1980) y organizar las primeras manifestaciones en favor de la liberación sexual. Un apunte: el escándalo público no se suprimió del Código Penal hasta 1988.

En ese contexto se enmarca la historia de Remedios (Ana Wagener, auténtica protagonista), viuda (de un sastre comunista) y madre de Miguel (Omar Banana) que vive de manera casi ingenua su homosexualidad mientras sueña con ir al concurso musical Gente Joven de TVE. Todo esto en Sevilla, en un vecindario tradicional y humilde, poco después de la muerte de Franco y en plena efervescencia de huelgas obreras y de lucha política por la democracia (que llegó pero que no fue ningún regalo). Miguel descubre que hay una Sevilla oculta y nocturna que sobrevive y se divierte, con espectáculos de travestis (la Dani) que cantan copla pero fantasean con Londres, con maricas, lesbianas y trans que quieren organizarse para dejar de esconderse y vivir con dignidad su deseo sexual y su identidad de género. Pero también hay una policía (y una sociedad) que reprime y encarcela, porqué no ser heterosexual es una perversión y un peligro social. Así acaba Miguel, con 17 años, en prisión y Remedios, que no entiende que su hijo sea “maricón”, va a convertirse en una madre coraje contra toda la homofobia, el machismo y el clasismo que la rodea (escalofriante la escena de las terapias aversivas para “curar” la homosexualidad).

Muy justa la presencia de la JOC, la Juventud Obrera Cristiana (y los curas de izquierdas que también lucharon por la libertad y la democracia) y el cameo de la histórica activista andaluza Mar Cambrollé (¿para cuando un biopic sobre Jordi Petit, otro héroe de la causa LGTBI?). Me recuerda en su épica a Pride (Matthew Warchus, 2014) y al estupendo documental valenciano Sentenciados sin juicio (Eliseo Blay, 2004) con el testimonio de Antonio Ruiz y Rampova, víctimas de la ignominiosa Ley de peligrosidad social.

Detecto algunas licencias reivindicativas y musicales (pero no hacen daño) y el final es un poco abrupto. Estos detallitos no desmerecen esta película de Alejandro Martín, muy emotiva, positiva y pertinente, que recuerda un pasado reciente al que algunos ahora quieren volver.

 

(3) TE ESTOY AMANDO LOCAMENTE, de Alejandro Marín. Defender la diferencia, antes y ahora.

(2) INDIANA JONES Y EL DIAL DEL

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