Crítica Turia

4 DÍAS, de Rodrigo García Heroína y heroinómana.

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Tras diez años de drogadicción, Molly (Mila Kunis) vuelve a casa de su madre (Glenn Close) buscando ayuda. 4 días es una historia de redención y sacrificio que pondrá patas arriba una relación madre-hija casi perdida. Molly, adicta a la heroína y otros opiáceos, tiene su vida descarrilada y acude de nuevo a su madre para que le ayude a volver a ser quien era. Ella, acostumbrada a la decepción y con miedo a sufrirla de nuevo, se niega, cerrándole la puerta de la posible salvación a su hija. Al final, el instinto materno termina logrando que Deb haga ese último esfuerzo por su hija, quién deberá estar 4 días limpia para poder recibir un tratamiento que le facilite la desintoxicación definitiva.

Ya tenemos un “deadline”. El guion nos enseña el contador de la bomba, Molly deberá vivir (y aguantar limpia) durante 4 largos días en casa de su madre. A partir de aquí la película se centra en la relación entre ambas, fijándose en esa desconfianza de Deb, labrada por los años y las malas experiencias, quién no deja a su hija sola ni un minuto; y en la impaciencia de Molly, que se harta rápidamente de la casa, de su mono y de su madre, de quién no puede separarse ni aunque quiera.

Película de actrices que brillan con luz propia. Mila Kunis está magnífica, labrando un papel débil y a la vez fuerte, tarea complicada que logra solventar con una naturalidad que asusta. Por su parte, Glenn Close se come la pantalla, convirtiéndose en una madre estricta, cansada y fuerte. Una mujer que sigue pagando por un pasado del que no tiene culpa, que sigue castigándose por su hija y que no pierde la esperanza ni en los peores momentos.

Los roles secundarios de este film están bastante más abajo. El ex marido de Molly, Sean, aparece para nutrir a la narración de pasado, dándole ciertas capas de profundidad y veracidad, pero no aportando nada interpretativamente. Por otra parte, la hermana de Molly tiene una secuencia en el filme que perfectamente podría ser extirpada del montaje final sin que nada variase. Y después está Chris, el nuevo marido de Deb, quien aparece como figura de apoyo para ella y que sirve como ejemplo de cómo no comportarse en situaciones como esta (o parecidas) siendo absolutamente condescendiente y no haciendo nada más que soltar frases hechas. Película dónde brilla la interpretación de sus dos protagonistas, y poco más. A nivel lumínico y fotográfico, nada sorprendente. Algún que otro recurso con ópticas que tampoco se sale del marco habitual y que no consigue encadenar la narración hacia ninguna profundidad añadida. La música, algo cargada de piano pero tampoco en exceso, consigue no destacar en casi ningún momento, cogiendo un papel más secundario donde consigue solidificar lo que el propio texto y el guion están contando.

En definitiva, una película que destaca por la interpretación de sus dos protagonistas, que narra una historia ya contada por Hollywood muchas veces, y con alguna que otra secuencia que peca de fallos de ritmo y tensión. Pero, en general, una película disfrutable para esta vuelta a los cines tras el estado de alarma.

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TODAS LAS LUNAS, de Igor Legarreta Una maravilla que se queda algo corta.

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