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¿A QUIÉN LE IMPORTA LA COOPERACIÓN VALENCIANA?

MAITE IBAÑEZ: Los desastres naturales están cambiando nuestra forma de relacionarnos con el mundo. No sólo por ser los máximos responsables de su conservación desde el desafío climático, sino por la manera de abordar la ayuda a las víctimas y su camino futuro. Recordamos el terremoto de Turquía y Siria que tuvo lugar el 6 de febrero de este año. Desgraciadamente, hace tan solo unos días, Marruecos sufrió un terrible seísmo con una magnitud 7. Ambas situaciones son devastadoras y terribles, pero cuentan con una gran diferencia: En el primero de los casos, el gobierno progresista de la ciudad de València activó inmediatamente los dispositivos de ayuda humanitaria para las ONG que trabajan con la población del lugar y movilizó equipos de bomberos, además de destinar la partida de ayuda de emergencias a la organización URWA (la Agencia de la ONU para refugiados palestinos). En el caso actual, durante la redacción de este artículo todavía no se conocían ni las medidas ni los mensajes de apoyo por parte del consistorio.

Una actuación que tampoco sorprende, cuando una de las primeras decisiones tomadas por el gobierno del Partido Popular ha sido eliminar la concejalía de Cooperación al Desarrollo y Migración del ayuntamiento. Con ello, no sólo se borrar la identidad de su espacio en la estructura municipal, sino que también se suprimen los consejos participativos, la labor de tantas asociaciones y mesas sectoriales. Una irresponsabilidad que pretende invisibilizar el trabajo de casi un centenar de entidades, aquellas que desarrollan su labor desde el rigor y la honestidad, y que nada tienen que ver con el desvío de ayudas a Nicaragua o Haití. Episodios no tan lejanos que llevaron a los tribunales el llamado Caso Blasco, que traducía la labor humanitaria a una auténtica vergüenza.

La política de Cooperación Internacional es la expresión de la solidaridad, y su mirada desde lo local a lo global. Instantáneas como la del terremoto de Marrakech, con más de 2.800 muertos, revela cuál es el papel de las políticas de Cooperación en nuestra ciudad y también dibuja nuestro retrato como sociedad. Es por ello que València, lugar de acogida, inclusiva, mediterránea, significada por la solidaridad con el Aquarius o la respuesta masiva a las familias llegadas de la guerra de Ucrania, no puede dar la espalda a la interculturalidad, el Comercio Justo, las estrategias de acción para favorecer el acceso a derechos de poblaciones más vulnerables o la emergencia climática como factor de transformación social. Toda nuestra solidaridad con la población marroquí, desde esta cita que recuerda a Salvador Allende, cuyo 50 aniversario del golpe de estado que acabó con su vida conmemoramos recientemente. “Es nuestra confianza en nosotros lo que incrementa la fe en los grandes  valores de la humanidad.”

¿A QUIÉN LE IMPORTA LA COOPERACIÓN VALENCIANA?

EL BOLERO DE MANEL

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