Alfons Cervera
Nací en Gestalgar, un pequeño y hermoso pueblo de la Serranía. Pronto mis padres se creyeron lo de que fuera de allí ataban los perros con longanizas y salimos a buscar esas longanizas en otros sitios. No sé si las encontramos. Seguramente no. Pero descubrí con el tiempo que los perros eran mucho mejores personas que algunos tipos que me fui encontrando en el camino. Un día me puse a escribir novelas y en los periódicos. También salió algo de poesía, pero eso lo dejo para los dioses o para quienes felizmente han perdido el rubor de la inocencia. Tengo un amplísimo currículum curtido en despidos a destajo: antes y durante mi oficio de periodista. El después no existe. De las novelas sólo me pueden despedir quienes me leen. Desde hace casi treinta años escribo en la Turia. Una pasada.